Ovejas y Cerdos por Sergio Gebel

"OVEJAS Y CERDOS"

"Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro se volvió a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno" (2 Pedro 2:22)

Aceptar a Cristo, pasar al altar, levantar la mano o llenar una tarjeta, no significa conversión, ni siquiera el congregar o bautizarse, es señal que el hombre está convertido.
La conversión es el resultado del nuevo nacimiento, nacer de Dios, y cuando esto sucede hay una transformación, un cambio de naturaleza, es una "nueva criatura".
En el reino animal, cada especie tiene su naturaleza, conforme Dios los ha creado, según su género y especie (Génesis 1:24-25)

A los puercos no les agrada la limpieza, cuanto más sucios se encuentren, más felices, no les gusta ni el agua ni la comida limpia, y no importa cuanto esfuerzo se les dedique a mantenerlos limpios, apenas puedan se revolcarán en el barro.
En cambio las ovejas (Con las cuales Dios compara a los suyos) no les agrada la suciedad, ni ensuciarse, son animales limpios.
Con el hombre, Dios necesita realizar un cambio de naturaleza para sacarlo del pecado, si eso no ocurre, solo habrá "una capa de barniz" por fuera, y nada cambiará.
Conversión es transformación, regeneración, cambia la mentalidad, el carácter, el lenguaje, los sentimientos, los gustos, hasta nuestros sentidos se espiritualizan.

Un 23 de Diciembre, en las vísperas de Navidad, me tocaba atender una reunión en una ciudad cercana, me dirigí hacia la congregación, iba solo y mientras caminaba hacia el lugar, me crucé con un linyera (un mendigo) muy sucio, con una espesa barba y cabello largo, descalzo, vestidos con harapos, revolvía un contenedor de basura, sacó algo comestible, lo limpió sacudiéndole con la mano, y sentándose al borde de la acera, comenzó a comer con avidez.
El espíritu santo me dijo que le hable del Señor, me acerqué y me senté junto a el, y comencé un diálogo, le presenté a Cristo, me escuchaba atentamente, oré por el y luego le invité a que me acompañara a la reunión, caminamos juntos, cuando terminó el culto le invité a mi casa, cerca de medianoche, llegué con mi invitado (de lujo), gracias a Dios que mi esposa e hijos ya estaban acostumbrados a ese tipo de sorpresas.
En casa le brindamos una buena comida caliente y una cama, luego al otro día tuve un "arduo trabajo" para convencerlo de bañarlo e higienizarlo, si iba a quedarse, no podía hacerlo como estaba.
Le bañé, corté su cabello y afeité su barba, estaba lleno de llagas, parásitos, piojos y olía muy mal.
Terminado el proceso de limpieza, descubrí un hombre de mediana edad, era otra persona, lucía muy bien con ropas limpias, calzados en sus pies y perfume en su cuerpo.
Compartió con nosotros Noche buena y Navidad, le llevé a la Iglesia todas las veces que pude, después de algunas semanas hablé con una persona que podía darle un empleo, lo conoció y contrató, un buen trabajo que incluía casa y comida.
Lo acompañé el primer día y comenzó su tarea.
A la semana me di una vuelta por el lugar para saber como le iba, ya no estaba allí, el empleador me dijo que se había ido el primer día.
Pasaron unos tres meses, y me tocó volver a la zona donde le había encontrado, por curiosidad pasé por donde acostumbraba a merodear, y allí estaba, en mismo basurero, ya no tenía la ropa limpia ni el calzado, vestía con sus viejos harapos, descalzo, y revolvía el contenedor buscando algo que comer:¿Que te pasó? ¿por que te fuiste? ...Déjeme tranquilo, no me moleste más, esto es lo que me gusta, fue su respuesta.

El hombre necesita cambiar su naturaleza, si esto no ocurre no habrá cambios sustanciales, solo una "fachada" y en algún momento aparecerá lo que es en verdad.
En algunos lugares se impuso la moda de adoptar pequeños puercos como mascotas, lo bañan, lo perfuman, le colocan un moño en el cuello, lo llevan en brazos y están en la casa, duermen en el sofá o en la cama, salen de paseo con sus dueños, llevados con una correa, dicen que son muy afectivos.
¿Que sucederá cuando crezcan?, ¿Que pasaría si le sueltan en la calle? seguramente correrán a revolcarse en el barro o el agua sucia.
Yo los he criado, y les he preparado un buen corral de madera (Para criarlos limpios) con su batea para la comida y el agua, pero el cerdo voltea la batea, orina sobre ella y revuelve el maíz con su propio estiércol y luego se lo come con deleite.
No hay forma de mantenerlo limpio.
"No te maravilles de que dije: Os es necesario nacer otra vez" (Juan 3:7)

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